Hymno National de Argentina

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Hymno National de Argentina
instantia de: Hymno national
Himno Nacional Argentino.jpg


Commons: Argentine National Anthem

Le Hymno national argentin esseva denominate originalmente Marcha patriotic, post Canto patriotic national, e posteriormente Canto patriotic. Un copia publicate in 1847 lo nominava "Hymno National Argentin", nomine que ha conservate usque al presente. Le version original del hymno dura 20 minutas e in 1924 esseva abreviate a inter 3 minutas 30 secundas e 3 minutas 53 secundas, benque le version presentate in le projecto "Le Crito Sacrate", cantate per Jairo, dura 4 minutas 31 secundas. In alcun publicationes estranie appare erroneemente sub le nomine de ¡Oíd, mortales!, que es le prime parolas del canto. Le forma de execution e le texto es establecite in le decreto 10.302 de 1944.

Lyrica[modificar | modificar fonte]

Ista lyrica corresponde al version original del Hymno. Officialmente, se interpreta sol le prime quartetta del prime strophe, le ultime quatro versos del novena e le choro final.

Hymno National Argentin
Lyrica: Vicente López y Planes
Musica: Blas Parera

Le version original, Marcha Patriótica, es le sequente:

Marcha Patriótica (1813)[1] Traduction a Interlingua

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:
¡Libertad!, ¡Libertad!, ¡Libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la Tierra
una nueva y gloriosa Nación,
coronada su sien de laureles,
y a sus plantas rendido un león.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
la grandeza se anida en sus pechos:
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huesos revive el ardor,
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz
y cuál lloran, bañados en sangre,
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos,
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos, que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo León.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental.
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñado
les repite: "¡Mortales, oíd!:
ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud".
Y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!

Sean eternos los laureles,
que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos...
¡o juremos con gloria morir!

¡Audi, mortales!, le crito sacrate:
¡Libertate!, ¡Libertate!, ¡Libertate!
Audi le ruito de lacerate catenas,
vedi in throno al nobile equalitate.
Se leva al face del Terra
un nove e gloriose Nation,
coronate su sien de laurieros,
e a su plantas rendite un leon.

Del nove campiones le facies
Marte mesme pare animar
la grandeza se anida en sus pechos:
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huesos revive el ardor,
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz
y cuál lloran, bañados en sangre,
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos,
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos, que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo León.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental.
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñado
les repite: "¡Mortales, oíd!:
ja su throno dignesime aperi
le Provincias Unite del Sud".
E le liberes del mundo responde:
"Al gran populo argentin, ¡sanitate!

Sia eterne le laurieros,
que nos sape obtener.
Coronate de gloria nos vive...
¡o nos jura con gloria morir!

Referentias[modificar | modificar fonte]

  1. Pereyra, Fernando. ¡Oíd Mortales!... (Spanish). Dr. Jorge Horacio Gentile. Recuperate le 21 November 2011.

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