Hymno National de Argentina

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Hymno National de Argentina
Flag of Argentina.svg
Information general
Hymno national de Argentina
Nomines alterne "Oíd, mortales, el grito sagrado";
"Oíd, mortales";
"Marcha patriótica"
(nomine original in 1813)
Lyrica Vicente López y Planes in 1812
Musica Blas Parera in 1813
Adoptate in 1944
Usque al presente


Prime execution del Hymno National, in le casa de María Sánchez Thompson.

Le Hymno national argentin esseva denominate originalmente Marcha patriotic, post Canto patriotic national, e posteriormente Canto patriotic. Un copia publicate in 1847 lo nominava "Hymno National Argentin", nomine que ha conservate usque al presente. Le version original del hymno dura 20 minutas e in 1924 esseva abreviate a inter 3 minutas 30 secundas e 3 minutas 53 secundas, benque le version presentate in le projecto "Le Crito Sacrate", cantate per Jairo, dura 4 minutas 31 secundas. In alcun publicationes estranie appare erroneemente sub le nomine de ¡Oíd, mortales!, que es le prime parolas del canto. Le forma de execution e le texto es establecite in le decreto 10.302 de 1944.

Lyrica[modificar | modificar fonte]

Ista lyrica corresponde al version original del Hymno. Officialmente, se interpreta sol le prime quartetta del prime strophe, le ultime quatro versos del novena e le choro final.

Hymno National Argentin
Lyrica: Vicente López y Planes
Musica: Blas Parera

Le version original, Marcha Patriótica, es le sequente:

Marcha Patriótica (1813)[1] Traduction a Interlingua

¡Oíd, mortales!, el grito sagrado:
¡Libertad!, ¡Libertad!, ¡Libertad!
Oíd el ruido de rotas cadenas,
ved en trono a la noble igualdad.
Se levanta a la faz de la Tierra
una nueva y gloriosa Nación,
coronada su sien de laureles,
y a sus plantas rendido un león.

De los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar
la grandeza se anida en sus pechos:
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huesos revive el ardor,
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz
y cuál lloran, bañados en sangre,
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos,
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos, que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo León.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental.
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñado
les repite: "¡Mortales, oíd!:
ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud".
Y los libres del mundo responden:
"Al gran pueblo argentino, ¡salud!

Sean eternos los laureles,
que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos...
¡o juremos con gloria morir!

¡Audi, mortales!, le crito sacrate:
¡Libertate!, ¡Libertate!, ¡Libertate!
Audi le ruito de lacerate catenas,
vedi in throno al nobile equalitate.
Se leva al face del Terra
un nove e gloriose Nation,
coronate su sien de laurieros,
e a su plantas rendite un leon.

Del nove campiones le facies
Marte mesme pare animar
la grandeza se anida en sus pechos:
a su marcha todo hacen temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas,
y en sus huesos revive el ardor,
lo que ve renovando a sus hijos
de la Patria el antiguo esplendor.

Pero sierras y muros se sienten
retumbar con horrible fragor:
todo el país se conturba por gritos
de venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
escupió su pestífera hiel;
su estandarte sangriento levantan
provocando a la lid más cruel.

¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con saña tenaz
y cuál lloran, bañados en sangre,
Potosí, Cochabamba y La Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto y llanto y muerte esparcir?
¿No los veis devorando cual fieras
todo pueblo que logran rendir?

A vosotros se atreve, argentinos,
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
tantas glorias hollar vencedor.
Mas los bravos, que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
fuertes pechos sabrán oponer.

El valiente argentino a las armas
corre ardiendo con brío y valor,
el clarín de la guerra, cual trueno,
en los campos del Sud resonó.
Buenos Aires se pone a la frente
de los pueblos de la ínclita unión,
y con brazos robustos desgarran
al ibérico altivo León.

San José, San Lorenzo, Suipacha,
ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
del tirano en la Banda Oriental.
Son letreros eternos que dicen:
aquí el brazo argentino triunfó,
aquí el fiero opresor de la Patria
su cerviz orgullosa dobló.

La victoria al guerrero argentino
con sus alas brillantes cubrió,
y azorado a su vista el tirano
con infamia a la fuga se dio.
Sus banderas, sus armas se rinden
por trofeos a la libertad,
y sobre alas de gloria alza el pueblo
trono digno a su gran majestad.

Desde un polo hasta el otro resuena
de la fama el sonoro clarín,
y de América el nombre enseñado
les repite: "¡Mortales, oíd!:
ja su throno dignesime aperi
le Provincias Unite del Sud".
E le liberes del mundo responde:
"Al gran populo argentin, ¡sanitate!

Sia eterne le laurieros,
que nos sape obtener.
Coronate de gloria nos vive...
¡o nos jura con gloria morir!

Referentias[modificar | modificar fonte]

  1. Pereyra, Fernando. ¡Oíd Mortales!... (Spanish). Dr. Jorge Horacio Gentile. Recuperate le 21 November 2011.

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